Muchas veces se nos plantea la siguiente situación: contratamos con un profesional la ejecución de una obra y a la finalización no estamos conformes con dicho trabajo, bien porque no se ha ejecutado correctamente o bien porque se han utilizado en dicha obra materiales diferentes a los pactados en el contrato. ¿Tenemos obligación de pagar por estos trabajos defectuosos?

Empecemos por analizar el contrato.

Se puede definir el contrato de arrendamiento de obra como aquel contrato de arrendamiento por el que una persona “contratista” se obliga a ejecutar una obra en beneficio de otra, que se obliga a pagar un precio cierto (artículo 1544 del Código Civil). Es por lo tanto un contrato bilateral que genera obligaciones para ambas partes (recíprocas).

Se entiende por obligaciones recíprocas (o sinalagmáticas) aquellas en las que los sujetos son a la vez acreedores y deudores entres sí, de tal forma que una de las obligaciones es causa de la otra.

En el contrato que estamos analizando el contratista tiene derecho a recibir el precio de la cosa, pero tiene la obligación de entregar la obra en el plazo y las condiciones estipulados.

Pues bien, el artículo 1224 del Código Civil establece que cada una de las partes contratantes podrá negarse a cumplir mientras el otro no cumpla. En este caso, el perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento o la resolución de la obligación de la resolución con el resarcimiento de daños y el abono de intereses en ambas casos.

Además, en este tipo de obligaciones ninguno de los obligados incurre en mora si el otro no cumple, ya que hasta que este no lleve a cabo su parte no puede exigir a la otra parte contratante que cumpla.

Por lo tanto, en el supuesto que da origen a este artículo, debemos tener en cuenta que no estaremos obligados a realizar el pago hasta que la obra nos haya sido entregada conforme a los criterios pactados en el contrato de arrendamiento de obra.