La ley Orgánica 1/2015 que ha entrado en vigor en julio de este mismo año ha venido a reformar el Código Penal en materia del Régimen de Responsabilidad Penal de las personas jurídicas.

De este modo, los Administradores de hecho o de derecho responderán penalmente, aunque no concurran en ellos las condiciones para poder ser imputados penalmente, si tales condiciones se dan en la persona jurídica en cuyo nombre o representación abren.

Del mismo modo serán imputados penalmente los representantes legales, administradores de hecho o de derecho que omitan la adopción de medidas de vigilancia o control de prevención de delitos en la empresa. Estas penas pueden consistir en penas de prisión, multa e inhabilitación profesional.

Por otro lado, la empresa podrá ser imputada penalmente por los delitos cometidos en nombre o por cuenta de la misma y en su beneficio directo e indirecto cuando dicho delitos sean cometidos por sus representantes legales o por aquellos que, actuando individualmente o como integrantes de un órgano de la persona jurídica, están autorizados para tomar decisiones en nombre de la persona jurídica u ostentan las facultades de organización y control dentro de la misma y la persona jurídica no dispones de los procedimientos y controles necesarios.

Llegados a este punto es necesario preguntarse ¿Cómo se pueden proteger tanto los administradores como las propias sociedades?

Pues la respuesta en bien sencilla. A pesar de que no es obligatorio, la única manera eliminar (o al menos atenuar la responsabilidad) es contar con un PLAN DE PREVENCIÓN DE RIESGOS PENALES. Además es recomendable que tanto la elaboración como la implantación de dicho plan se realice por asesores independientes externos de la empresa por varios motivos:

a) Mayor independencia.
b) Mayor objetividad en el control.
c) Mayor aceptación de un control externo.
d) Mayor especialización.

Por todos estos motivos resulta altamente recomendable la elaboración de un Plan de Prevención de Riegos Penales, ya que su coste no es especialmente elevado y es la mejor herramienta para evitar responsabilidades penales.