En el desagradable supuesto de que el inquilino al que le hemos arrendado una vivienda no pague su alquiler, en primer lugar debemos intentar llegar a un acuerdo amistoso del que deberemos dejar constancia fehaciente. Para ello, procederemos a notificarle a través de un burofax con acuse de recibo y certificación de contenido la deuda que tiene pendiente y le otorgaremos un plazo para el pago de dicha deuda. Este burofax lo enviaremos a la dirección del domicilio alquilado.

A continuación, y si esta primera gestión no produce los frutos esperado (el pago de la deuda), interpondremos la correspondiente demanda para iniciar el procedimiento de desahucio por falta de pago (lo que alguno han dado en llamar deshaucio expres). En este procedimiento solicitaremos en primer lugar el pago de la deuda y en segundo lugar que se desahucie al inquilino en caso de que este no pague.

En cuanto a las principales características de este procedimiento podemos destacar las siguientes:

  • Es necesario estar representado por Abogado y Procurador.
  • Se presenta en el Juzgado de 1ªInstancia del domicilio de la vivienda alquilada.
  • Será el Juzgado el encargado de notificar en dicho domicilio y en caso de no conseguirlo, publicar edicto.

Es necesario resaltar el hecho de que el inquilino puede proceder al pago de la deuda reclamada así como la que se genere hasta el momento del pago, paralizando de este modo el procedimiento salvo que sea el segundo procedimiento de desahucio por falta de pago.

Por último, en el caso de que el inquilino no pagase la deuda, el procedimiento acabará en el desahucio del inquilino y se realizará una averiguación patrimonial del inquilino para proceder al embargo de las cantidades necesarias para pagar la deuda, los intereses de demora generados y los costes que haya ocasionado el procedimiento.