En este post me propongo hacer un análisis de la Sentencia del Tribunal Supremo que declara nulo un contrato de swap a pesar de que el demandante era licenciado en Derecho y Económicas.

Antecedentes:

Una S.A firma por medio de su administrador (que es licenciado en Derecho y Económicas) un contrato marco de operaciones financieras (CMOF) con el Banco Santander. Al amparo del anterior contrato marco firma 5 operaciones de permuta financiera o swap.

Posteriormente la Sociedad presenta demanda frente al banco pidiendo la nulidad de los 5 contratos de swap al existir error vicio en el consentimiento y haber mediado dolo por parte del banco.

En la sentencia de primera instancia, posteriormente ratificada por la Audiencia Provincial, se desestima la petición de la demandante al entender el juzgado que a la vista de la preparación profesional y experiencia del administrador de la demandante y de que la sociedad tenía un riesgo muy importante, no puede admitirse que no fueran conocedores del producto contratado y de los riegos que conllevaba.

Criterio del Tribunal Supremo:

En su sentencia el Alto Tribunal parte del análisis de la Directiva MIFID, de la Ley del Mercado de Valores y del Real Decreto 629/1993 que regulaban la información que las entidades bancarias debían ofrecer a sus clientes con carácter previo a la contratación de productos financieros complejos como lo son los swap.

En contra de los expuesto en la sentencia de primera instancia el Tribunal Supremo entiende que “No cualquier capacitación profesional, relacionada con el Derecho y la Empresa, ni tampoco la actividad financiera ordinaria de una compañía, permiten presumir esta capacidad de tomar sus propias decisiones de inversión y valorar correctamente los riegos. La capacitación y experiencia deben tener relación con la inversión en este tipo de productos complejos u otros que permitan concluir que el cliente sabe a que tiene que atender para conocer cómo funciona el producto y conoce el riesgo que asume”.

Por lo tanto, al no acreditar el  banco que el cliente hubiera recibido la información clara y completa sobre los concretos riesgos del swap, y teniendo en cuenta que a tenor de lo expresado en el párrafo anterior el cliente no puede ser considerado como un inversor profesional, esta falta de información hace que sea apreciable el error vicio en el consentimiento.

Como consecuencia de todo lo anterior, el Tribunal Supremo termina declarando la nulidad de los cinco contratos de swap con condena en costas al Banco Santander.

En esta misma línea se ha manifestado en sentencia de 7 de octubre de 2.016.